Adopción o compra responsable de animales

¿Estar a favor o en contra de la venta de animales?

Aunque a muchos de nosotros nos parezca una respuesta sencilla, ya que lo prioritario debería ser siempre la adopción, lo cierto es que se puede volver una cuestión difícil de responder si asumimos que hay personas que consideran más importante que no se extingan ciertas razas, y creen que la manera de “salvarlas” es siendo la “mascota” de alguien, que normalmente se traduce en una compra.

En estos casos, nos parece importante señalar que hay muchas más cosas que analizar y valorar, que en muchas ocasiones no se tienen en cuenta. Por ejemplo, deberíamos tener claro que no todos los animales pueden ser felices y hacer felices a los humanos viviendo con nosotros; hay que poner limitaciones. Perros, gatos, conejos, etc. ya forman parte de muchos hogares, pero lamentablemente, otras muchas especies que no deberían, también, con los problemas que luego acarrean el desconocimiento de sus necesidades y sus cambios según crecen, haciendo inviable que vivan en un piso.

El tema es muy largo, así que hoy sólo vamos a hablar de los perros (y con gatos ocurre casi igual), de muchas cosas que desconocen los compradores …o que prefieren no conocer.

El comercio de perros, como con otras especies, ha dado lugar a la creación de ciertas razas “a la carta”, según las modas. Si observamos a los perros de los parques cada cierto tiempo, se puede observar cómo éstas varían. Quizás esto pueda parecer que no es un problema en principio, pero detrás de éstas moda hay grandes secretos perjudiciales para los propios animales y para las personas con las que conviven. Una d las más importantes son las alteraciones genéticas, debidas a la cría entre madres e hijos, madres que a la vez son abuelas, cría entre padres e hija, padres que son a la vez abuelos, etc. para intentar conservar ciertas características y “pureza”.

Éstas alteraciones se traducen en que algunas razas sean más débiles, padezcan enfermedades de huesos, de respiración, de hígado y riñón, entre otras, por lo que desde muy jóvenes han de pasar por cirugías, con el riesgo para el animal y el gasto de dinero que conllevan (y en ocasiones, por desgracia, hasta abandonos o eutanasias).

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Es preocupante el gran desinterés de los compradores respecto a la procedencia de los animales; averiguar dónde y cómo han sido criados. Sólo suelen querer cumplir un capricho, esperando que el animal sea la envidia de todos cuando los saquen a pasear. Pero detrás de ese precioso cachorro hay una historia anterior muy dura de la que no se quiere saber, en la que el comprador es el gran culpable.

Además, no sólo es la alteración genética, la problemática va mucho más lejos. Hay criadores sin escrúpulos, para los cuales los animales son poco más que objetos de los que obtener ingresos, y si alguno por algún problema no es rentable, su destino será el abandono o la muerte de un golpe, por no ir más lejos.

La crianza

Cuando una perra es seleccionada para criar, estos criadores sin escrúpulos las obligan a tener camada tras camada, siendo montadas por un macho, en ocasiones mediante un “potro de violación”, para que no puedan resistirse.

Perras que permanecen en jaulas diminutas, con la comida justa, malas condiciones y atención veterinaria nula, ya que lo prioritario es la rentabilidad es decir, gastar lo menos posible.

Después, las crías en su mayoría son vendidas mediante anuncios a precios de gangas, y/o con mentiras a precios de cachorros sanos y de pura raza. Muchas de las personas que compran de esta manera en poco tiempo descubren el engaño, ya que los cachorros enferman o están sin desparasitar y sin vacunas, y en ocasiones llegan incluso a morir.

El negocio, qué hay detrás de los escaparates

Perros que son traído de países, como Eslovaquia y Hungría llegan a España con documentación falsa, enfermos, drogados, viajando en condiciones inhumanas, entre heces, orines y los cadáveres de los que han muerto en el camino. Mientras, en la tienda sólo se ve a un simpático cachorro que se vuelve loco moviendo el rabito, esperando que alguien le saque de esa jaula de cristal, sin entender nada, ya que él sólo quiere la oportunidad de una familia, de ser feliz, tras haber vivido una dura experiencia en su corta vida, arrancado de su madre para ser vendido al mejor postor, que no al mejor dueño. Y en el caso de tener suerte, será elegido y llevado a un hogar, donde después podrá irle bien…o no. Esta es la realidad.

Si cada comprador, si cada persona que desea tener un perro para que sea parte de su familia, en vez de ir a una tienda, buscara un criador con sus papeles en regla, un criador que permita seguir la evolución del embarazo y de los primeros meses de vida del cachorro, que se preocupa por el bien de sus animales antes que de su negocio, entonces, se acabaría con un gran comercio de explotadores y maltratadores. Y si además éstos criadores exigieran a los nuevos dueños la obligación de castrar al cumplir la edad adecuada, se acabaría con el negocio de los cientos de perros que se venden en ciertas webs de ventas entre particulares, de forma totalmente ilegal, y seguramente también disminuirían los abandonos.

Acabar con el comercio de vidas es algo muy complicado, una utopía actualmente; creer que se logrará totalmente, es prácticamente engañarnos, así que aunque nos desvivamos por concienciar e informar sobre la adopción (y cabe destacar que hay protectoras de razas concretas), también debemos mostrar cual es la realidad tras la venta para esos compradores que quizás no lleguen a adoptar pero tampoco quieran ser cómplices de los criadores sin escrúpulos.

Sobre este tema hay muchas más que decir, pero poco a poco iré publicando. Gracias por leer,

Conchi Basma Hipóllito.

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